Seguro que ya se enteraron de la muerte de Steve Jobs, es imposible no enterarse. Richard Stallman, el fundador del movimiento por el software libre, ha opinado al respecto.
Hoy en Alt1040 he leído lo que ha dicho Stallman, así como un muy interesante texto que ha escrito Alan Lazalde. Soy asiduo lector de ALT1040 y este post inicialmente iba a ser un comentario en ese texto, pero no me da la gana suscribirme a su nuevo sistema para dejar comentarios, así que el texto econtró su lugar aquí.
Esto es lo que ha escrito Stallman sobre la muerte de Steve Jobs:
Steve Jobs, el pionero de la computadora como carcel cool, diseñado para despojar a los tontos de su libertad, ha muerto.
Como el alcalde de Chicago, Harold Washington, dijo del corrupto anterior alcalde Daley. “No estoy feliz de que haya muerto, pero estoy feliz de que se haya ido”. Nadie merece morir – Ni Jobs, ni el Sr. Bill, ni siquiera la gente culpable de mayores maldades que las suyas. Pero todos merecemos el final de la maligna influencia de Jobs en la computación de la gente.
Desafortunadamente, esa influencia continúa a pesar de su ausencia. Solo podemos esperar que su sucesores, en su intento por continuar con su legado, sean menos efectivos.
Stallman y Jobs tienen una coincidencia obvia, los dos son tachados de genios. Aunque más obvias son sus diferencias. La obviedad por definición no nos da un panorama completo. Pienso que estos dos tienen más en común de lo que podría parecer.
Jobs vivió su vida en sus propios términos, Richard Stallman lo sigue haciendo hasta el día de hoy. Para Jobs era importante no vivir bajo los dogmas de los demás, Stallman sigue esa filosofía con más pasión aun. Lo que Jobs predicó en vida, Stallman lo hace todos los días. Con todo lo irónico que pueda sonar, las palabras de Richard Stallman sobre Steve Jobs son la más reciente prueba de que sus filosofías de vida se parecen.
Para mí, los dos personajes de los que hemos estado hablando, no son más que dos mitades de la misma esfera. No el Ying y el Yang, no la libertad y la opresión, sino el equlibrio: la parte que nos recuerda que Jobs era un vendedor, aunque fuera un genio, un visionario y un mentor para muchos. También la parte que nos recuerda que no puedes vivir en el ostracismo, que lo comercial es parte de lo social y que nos guste o no hay que funcionar con eso. Dos formas de ver el Mundo que tiran una para cada lado, y que nos hacen dudar de la una y de la otra, para que al final podamos crear una idea propia y no adoptar a rajatabla la de nadie más. Lo dicho, lo mismo que Jobs predicaba cuando estaba vivo.






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